Sé lo que tengo que cambiar, pero sigo haciendo lo mismo: la brecha entre saber y hacer

Sé lo que tengo que cambiar, pero sigo haciendo lo mismo: la brecha entre saber y hacer ¿Saber qué te pasa no basta para cambiar? Análisis funcional, TCC y Terapias de Tercera Generación. Psicólogo Edgar Guzmán Balderas en Toluca, Metepec y en línea en México y Latinoamérica

Psicólogo Edgar Guzmán Balderas

10/1/202614 min read

Sé lo que tengo que cambiar, pero sigo haciendo lo mismo: la brecha entre saber y hacer

Resumen

Es frecuente que las personas en psicoterapia describan con precisión su problema y su origen, pero repitan la misma respuesta cuando la situación vuelve a presentarse. Este artículo explica esa brecha entre conocimiento y conducta desde el análisis funcional, la distinción entre conducta gobernada por reglas y por contingencias, la evitación experiencial y la fusión cognitiva. Se revisan los mecanismos neuropsicológicos de la formación de hábitos y del efecto del estrés sobre el control prefrontal, la evaluación clínica con instrumentos como el AAQ-II, el CFQ y la DERS, y la intervención desde la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), con énfasis en las estrategias que llevan la comprensión a la práctica, y su complemento desde la ACT, la DBT, la Terapia de Esquemas, la FAP y el mindfulness.

Palabras clave

brecha intención-conducta, análisis funcional, evitación experiencial, inflexibilidad psicológica, conducta gobernada por reglas, Terapia Cognitivo Conductual, Terapias de Tercera Generación, ACT, terapia basada en procesos.

Psicólogo Edgar Guzmán Balderas
Especialista en Terapia Cognitivo-Conductual y Terapias de Tercera Generación

Más información en: https://psicologotolucaedgar.com/

Sé lo que tengo que cambiar, pero sigo haciendo lo mismo: la brecha entre saber y hacer

Introducción

Una de las frases más repetidas en consulta es: "Ya sé qué me pasa, ya sé por qué lo hago, pero cuando llega el momento lo vuelvo a hacer". Quien la dice suele tener insight, motivación y, con frecuencia, lectura previa sobre el tema. Aun así, la conducta no cambia.

Clínicamente, esto no es falta de voluntad ni resistencia en sentido moral. Es un fenómeno transdiagnóstico: aparece en depresión, trastornos de ansiedad, TOC, TDAH, consumo de sustancias, conductas de evitación, procrastinación y dificultades interpersonales. La pregunta clínica útil es funcional: ¿qué mantiene la conducta aunque la persona sepa que no le sirve?

La evidencia respalda que el problema no es solo de conocimiento. El metaanálisis de Webb y Sheeran (2006), con 47 pruebas experimentales, encontró que un cambio de magnitud media a grande en la intención (d = 0.66) produce solo un cambio de magnitud pequeña a media en la conducta (d = 0.36). La intención, por sí sola, es un predictor limitado de lo que la persona hará.

Marco conceptual: por qué el insight no equivale a aprendizaje

El DSM-5-TR (American Psychiatric Association, 2023) no contempla una categoría para este fenómeno, porque no es un trastorno. Es un proceso que atraviesa categorías, y por eso los modelos procesuales y dimensionales (Hofmann & Hayes, 2019) resultan más útiles que los criterios diagnósticos para entenderlo. La explicación se sostiene en cuatro mecanismos.

1. Reforzamiento negativo. Muchas conductas problemáticas se mantienen porque eliminan o reducen malestar de forma inmediata. Posponer una tarea aversiva produce alivio en minutos, y ese alivio aumenta la probabilidad de posponer la siguiente vez. Las consecuencias costosas (culpa, acumulación de pendientes, deterioro de relaciones) aparecen demoradas, y las consecuencias inmediatas pesan más en el control de la conducta que las demoradas. Por eso la persona puede estar plenamente consciente del costo a largo plazo y seguir actuando bajo control de la consecuencia inmediata.

2. Conducta gobernada por reglas frente a conducta gobernada por contingencias. El lenguaje permite que la conducta sea guiada por descripciones verbales ("debería hacer X", "esto no me ayuda") y no solo por sus consecuencias directas (Zettle & Hayes, 1982). Saber que algo no funciona es una regla verbal. Esa regla compite con las contingencias reales, y cuando la conducta está bajo control de las consecuencias inmediatas, la regla pierde. Desde la Teoría de los Marcos Relacionales (Hayes et al., 2001) se distinguen tres tipos de seguimiento de reglas: pliance (seguir la regla por la consecuencia social de obedecer), tracking (seguirla porque describe una relación real con el entorno) y augmenting (seguirla porque transforma la función de ciertas consecuencias, como ocurre con los valores). Una regla del tipo "tengo que dejar de hacer esto" suele operar como pliance débil, sostenida por la autoexigencia, y es poco eficaz para sostener el cambio.

3. Evitación experiencial e inflexibilidad psicológica. La ACT plantea que buena parte del sufrimiento clínico se mantiene por el intento sistemático de controlar o eliminar experiencias internas aversivas (pensamientos, emociones, sensaciones), aun a costa de acciones coherentes con lo valioso (Hayes et al., 2006; Wilson & Luciano, 2002). La inflexibilidad psicológica se compone de evitación experiencial, fusión cognitiva, dominancia del yo conceptualizado, apego a un pasado o futuro dominante, falta de claridad de valores e inacción o impulsividad persistente. Quien "sabe lo que debe hacer" pero evita el malestar que implica hacerlo está operando desde este patrón.

4. Análisis excesivo como forma de evitación. Cuando el pensamiento se trata como literalmente cierto o como orden ("sé lo que me pasa, por tanto debería poder cambiarlo"), la persona queda en un ciclo de análisis. Esto produce un fenómeno clínicamente relevante: el insight puede convertirse en otra forma de evitación, porque analizar sustituye a exponerse a la situación temida o a practicar la respuesta alternativa. La persona acumula comprensión mientras la conducta permanece intacta.

Perspectiva neuropsicológica

Desde la neurociencia del aprendizaje, la conducta repetida pasa de un control dirigido por metas a un control habitual. Dolan y Dayan (2013) describen ambos sistemas: el dirigido a metas depende de la corteza prefrontal y el estriado dorsomedial, y el habitual del estriado dorsolateral. Graybiel (2008) documenta cómo los hábitos se consolidan como secuencias automatizadas que se ejecutan ante señales del contexto, sin requerir deliberación. Wood y Rünger (2016) añaden que los hábitos se disparan por claves contextuales y persisten aunque la intención haya cambiado.

El estrés agrava esta dinámica. Arnsten (2009) muestra que la activación catecolaminérgica intensa deteriora el funcionamiento prefrontal, y Schwabe y Wolf (2009) encontraron que el estrés favorece la conducta habitual a costa de la dirigida a metas. Esto es coherente con la observación clínica: la persona razona bien en sesión, en calma, y actúa por el patrón antiguo cuando la situación activa malestar.

Hay una implicación más para el tratamiento. La investigación sobre aprendizaje inhibitorio (Craske et al., 2014) indica que el aprendizaje nuevo no borra el aprendizaje previo, sino que compite con él. Por eso el cambio no se logra entendiendo el patrón antiguo, sino generando suficientes experiencias de la respuesta alternativa, en contextos variados, para que esta compita con ventaja.

Evaluación clínica

La evaluación se orienta a identificar la función de la conducta, no solo su topografía.

Análisis funcional. Se registra con precisión la situación antecedente (externa e interna), la respuesta (conductual, cognitiva, emocional), las consecuencias a corto plazo (alivio, evitación, atención) y las consecuencias a largo plazo. Se identifican también las reglas verbales operando ("tengo que poder solo", "si lo hago y siento ansiedad, es que no estoy listo") y la función de la evitación.

Instrumentos útiles:

Comorbilidades y diagnóstico diferencial.

Antes de formular el patrón como puramente aprendido, conviene descartar o considerar depresión (depresion persistente antes anhedonia y abulia que reducen la acción), TDAH (déficit en funciones ejecutivas y autorregulación, que puede explicar la brecha por mecanismos distintos), TOC y TPOC (rituales o perfeccionismo que sostienen la conducta), trastornos de ansiedad (evitación como mantenimiento), consumo de sustancias y trastornos de personalidad. La formulación se beneficia de un enfoque dimensional y procesual (Hofmann & Hayes, 2019), evitando cerrar prematuramente una categoría.

Intervención

Terapia Cognitivo Conductual (TCC)

La TCC es el eje del tratamiento porque aporta las técnicas con mayor respaldo para pasar de comprender a actuar (Beck, 2000). El orden importa: primero se hace visible la función de la conducta, después se diseña la respuesta alternativa y al final se practica en contextos reales.

1. Psicoeducación basada en el análisis funcional. Se construye con los propios ejemplos de la persona un esquema de cuatro pasos: situación y estado interno, conducta, consecuencia inmediata y consecuencia demorada. El objetivo es que la persona vea que el alivio a corto plazo mantiene la conducta, y que la pregunta pase de "¿por qué soy así?" a "¿qué función cumple esto?".

2. Registro conductual. Durante una a dos semanas se registran las ocasiones en que aparece el patrón, con estas columnas: situación, pensamiento o sensación previa, conducta exacta, qué ocurrió después (alivio, evitación, atención) y costo posterior. Si la persona no completa el registro, eso también es información clínica y se analiza funcionalmente: ¿qué consecuencia tuvo no registrar?

3. Identificación de reglas verbales. Se listan las reglas que acompañan al patrón ("tengo que poder solo", "ya debería saber manejarlo") y se clasifica cada una según su función (pliance, tracking o augmenting). Las reglas de pliance sostenidas por el castigo propio suelen ser las menos eficaces para mantener el cambio y las que más malestar agregan.

4. Intenciones de implementación. Se formulan planes específicos del tipo "si ocurre X, entonces haré Y" (Gollwitzer, 1999), y la respuesta alternativa se define en términos conductuales y observables. Por ejemplo, en lugar de "voy a dejar de posponer", el plan es: "si abro el correo del cliente y siento el impulso de cerrarlo, escribo una sola línea de respuesta antes de levantarme". El metaanálisis de Gollwitzer y Sheeran (2006), con 94 pruebas independientes, respalda un efecto de magnitud media a grande (d = .65) sobre el logro de metas.

5. Activación conductual y gradación. Las tareas se descomponen en pasos pequeños, programados por horario y no por estado de ánimo, de modo que la acción no dependa de "tener ganas". Se acuerda con la persona una jerarquía con pasos mínimos y se avanza cuando el paso anterior es sostenible.

6. Exposición y experimentos conductuales. Cuando el patrón es de evitación, se diseñan experimentos para poner a prueba la expectativa ("si no reviso, algo malo va a pasar" o "si me quedo en la discusión, voy a perder el control"). Siguiendo el modelo de aprendizaje inhibitorio (Craske et al., 2014), se trabaja con la violación de expectativas más que con la habituación, se varían los contextos de práctica y se retiran gradualmente las conductas de seguridad.

7. Reestructuración cognitiva acotada. Se emplea solo cuando una creencia concreta bloquea la acción. Con personas muy analíticas, el exceso de debate cognitivo puede reforzar el propio ciclo de análisis, por eso se alterna con trabajo conductual.

8. Tareas entre sesiones y revisión. Cada sesión cierra con una tarea específica, con situación, conducta y momento definidos. La sesión siguiente empieza revisándola: qué ocurrió, qué consecuencia tuvo y qué se ajusta. La tarea no cumplida se trata como dato para refinar el plan, no como falla de la persona.

9. Prevención de recaídas. Se distingue entre desliz (una vez que reaparece la conducta antigua) y recaída (regreso sostenido al patrón). Se anticipan los contextos de alto riesgo, como estrés agudo, falta de sueño o conflicto, y se planifica la respuesta. Se normaliza que la conducta antigua puede reaparecer porque el aprendizaje nuevo compite con el previo, pero no lo borra.

Ejemplo clínico ilustrativo (caso ficticio). M.R., 34 años, describe con claridad que pospone responder correos difíciles porque teme equivocarse y que esto le genera más trabajo y culpa. En sesión formula el patrón sin dificultad. El análisis funcional muestra que cerrar el correo reduce la ansiedad en minutos, mientras el costo aparece días después. Se acuerda una intención de implementación (una línea de respuesta antes de levantarse), una gradación (de una línea a un borrador completo) y un registro. En la tercera semana la ansiedad al abrir el correo sigue presente, pero la conducta cambió: abre, escribe y envía. Esa es la diferencia entre comprender el patrón y practicar otra respuesta.

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)

La ACT aporta aquí dos elementos centrales. El primero es la disposición (willingness) a sentir el malestar anticipatorio sin actuar para eliminarlo, como condición para ejecutar la acción planeada (Hayes et al., 2014; Luciano & Valdivia, 2006). El segundo son los valores como reglas augmenting, que dan sentido a la incomodidad y sostienen la conducta cuando las reglas de pliance no alcanzan. El trabajo con defusión cognitiva y con la relación con los propios pensamientos se desarrolla en el siguiente artículo de esta serie.

Terapia Dialéctico Conductual (DBT)

Cuando la brecha se acompaña de desregulación emocional, la DBT aporta habilidades específicas (Linehan, 2003). En este punto son especialmente útiles la acción opuesta, que consiste en actuar de forma contraria a la urgencia cuando esta no se ajusta a los hechos, y la resolución de problemas ante emociones intensas, además de las habilidades de tolerancia al malestar. El papel de la validación en esta terapia se aborda en el siguiente artículo.

Terapia de Esquemas

Si el patrón tiene raíces en esquemas desadaptativos tempranos (defectuosidad, autosacrificio, estándares inflexibles) y modos de afrontamiento asociados (evitación, sobrecompensación), la Terapia de Esquemas permite vincular el aprendizaje temprano con la respuesta actual (Young et al., 2013), combinando pedagogía de esquemas con experimentos conductuales de la TCC.

Psicoterapia Analítica Funcional (FAP)

La sesión es un contexto donde la conducta problema puede aparecer en vivo. Si la persona evita, intelectualiza o complace en sesión, esa conducta se observa y se refuerza de manera natural la alternativa, como decir lo que necesita o permanecer en lo incómodo (Kohlenberg & Tsai, 1991). Esto favorece la generalización fuera de consulta.

Mindfulness

Se entrena la atención plena como práctica breve para detectar la activación y la urgencia antes de actuar. Funciona como soporte de la detección temprana del patrón y de la disposición a permanecer con el malestar.

Enfoque procesual

La terapia basada en procesos (Hayes & Hofmann, 2017; Hofmann & Hayes, 2019) selecciona las intervenciones según los procesos que mantienen el problema en cada persona, sin depender de la etiqueta diagnóstica, y ajusta el tratamiento a los datos de seguimiento.

Una pregunta que queda abierta

Queda una pregunta que la práctica conductual por sí sola no responde: ¿qué ocurre con lo que la persona piensa y siente mientras intenta cambiar? Con frecuencia, además del hábito, aparece una lucha con la propia experiencia interna: autocrítica ("ya debería haber cambiado"), análisis repetido y la sensación de que sentir malestar significa que algo va mal. Esa relación con los pensamientos y las emociones puede sostener el patrón o facilitar el cambio, y es el tema del siguiente artículo.

Conclusión

La brecha entre saber y hacer no es un defecto de carácter. Es un fenómeno explicable por reforzamiento negativo, por la competencia entre conducta gobernada por reglas y por contingencias, por la evitación experiencial y por la dinámica entre control dirigido a metas y control habitual, que el estrés inclina hacia el hábito. Comprender el patrón es un punto de partida necesario, pero el cambio se consolida cuando la persona practica respuestas alternativas en situaciones reales, con disposición a sentir el malestar que acompaña el cambio. La intervención más eficaz integra análisis funcional y técnicas de la TCC (intenciones de implementación, activación conductual, exposición y tareas entre sesiones), valores y disposición desde la ACT, habilidades de la DBT cuando hay desregulación, y trabajo con esquemas y relación terapéutica cuando el patrón tiene raíces tempranas.

¿Te identificas con este patrón?

Si repites una respuesta que sabes que no te ayuda y esto afecta tu trabajo, tus relaciones o lo que te importa, la psicoterapia puede ayudarte a identificar qué mantiene el patrón y a construir, paso a paso, otras respuestas. Soy el psicólogo Edgar Guzmán Balderas, especialista en Terapia Cognitivo Conductual y Terapias de Tercera Generación. Atiendo en Toluca y Metepec, y también en línea en México y Latinoamérica. Agenda tu cita en psicologotolucaedgar.com.

Referencias Bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (2023). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). Editorial Médica Panamericana.

  • Arnsten, A. F. T. (2009). Stress signalling pathways that impair prefrontal cortex structure and function. Nature Reviews Neuroscience, 10(6), 410–422.

  • Beck, J. S. (2000). Terapia cognitiva: Conceptos básicos y profundización (A. Ruiz, Trad.). Gedisa. (Obra original publicada en 1995)

  • Bond, F. W., Hayes, S. C., Baer, R. A., Carpenter, K. M., Guenole, N., Orcutt, H. K., Waltz, T., & Zettle, R. D. (2011). Preliminary psychometric properties of the Acceptance and Action Questionnaire–II. Behavior Therapy, 42(4), 676–688.

  • Craske, M. G., Treanor, M., Conway, C. C., Zbozinek, T., & Vervliet, B. (2014). Maximizing exposure therapy: An inhibitory learning approach. Behaviour Research and Therapy, 58, 10–23.

  • Dolan, R. J., & Dayan, P. (2013). Goals and habits in the brain. Neuron, 80(2), 312–325.

  • Gillanders, D. T., Bolderston, H., Bond, F. W., Dempster, M., Flaxman, P. E., Campbell, L., Kerr, S., Tansey, L., Noel, P., Ferenbach, C., Masley, S., Roach, L., Lloyd, J., May, L., Clarke, S., & Remington, B. (2014). The development and initial validation of the Cognitive Fusion Questionnaire. Behavior Therapy, 45(1), 83–101.

  • Gollwitzer, P. M. (1999). Implementation intentions: Strong effects of simple plans. American Psychologist, 54(7), 493–503.

  • Gollwitzer, P. M., & Sheeran, P. (2006). Implementation intentions and goal achievement: A meta-analysis of effects and processes. Advances in Experimental Social Psychology, 38, 69–119. https://doi.org/10.1016/S0065-2601(06)38002-1

  • Graybiel, A. M. (2008). Habits, rituals, and the evaluative brain. Annual Review of Neuroscience, 31, 359–387.

  • Hayes, S. C., Barnes-Holmes, D., & Roche, B. (Eds.). (2001). Relational frame theory: A post-Skinnerian account of human language and cognition. Kluwer Academic/Plenum.

  • Hayes, S. C., & Hofmann, S. G. (2017). The third wave of cognitive behavioral therapy and the rise of process-based care. World Psychiatry, 16(3), 245–246.

  • Hayes, S. C., Luoma, J. B., Bond, F. W., Masuda, A., & Lillis, J. (2006). Acceptance and commitment therapy: Model, processes and outcomes. Behaviour Research and Therapy, 44(1), 1–25.

  • Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2014). Terapia de aceptación y compromiso: Proceso y práctica del cambio consciente (mindfulness) (2.ª ed.; R. J. Álvarez, Trad.). Desclée de Brouwer.

  • Hervás, G., & Jódar, R. (2008). Adaptación al castellano de la Escala de Dificultades en la Regulación Emocional. Clínica y Salud, 19(2), 139–156.

  • Hofmann, S. G., & Hayes, S. C. (2019). The future of intervention science: Process-based therapy. Clinical Psychological Science, 7(1), 37–50.

  • Kohlenberg, R. J., & Tsai, M. (1991). Functional analytic psychotherapy: Creating intense and curative therapeutic relationships. Springer.

  • Kroenke, K., Spitzer, R. L., & Williams, J. B. W. (2001). The PHQ-9: Validity of a brief depression severity measure. Journal of General Internal Medicine, 16(9), 606–613.

  • Linehan, M. M. (2003). Manual de tratamiento de los trastornos de personalidad límite (R. Santandreu, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1993)

  • Luciano, M. C., & Valdivia, M. S. (2006). La terapia de aceptación y compromiso (ACT): Fundamentos, características y evidencia. Papeles del Psicólogo, 27(2), 79–91.

  • Romero-Moreno, R., Márquez-González, M., Losada, A., Gillanders, D., & Fernández-Fernández, V. (2014). Cognitive fusion in dementia caregiving: Psychometric properties of the Spanish version of the Cognitive Fusion Questionnaire. Behavioral Psychology/Psicología Conductual, 22(1), 117–132.

  • Ruiz, F. J., Langer Herrera, Á. I., Luciano, C., Cangas, A. J., & Beltrán, I. (2013). Midiendo la evitación experiencial y la inflexibilidad psicológica: Versión española del Cuestionario de Aceptación y Acción–II. Psicothema, 25(1), 123–129. https://doi.org/10.7334/psicothema2011.239

  • Schwabe, L., & Wolf, O. T. (2009). Stress prompts habit behavior in humans. The Journal of Neuroscience, 29(22), 7191–7198. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0979-09.2009

  • Spitzer, R. L., Kroenke, K., Williams, J. B. W., & Löwe, B. (2006). A brief measure for assessing generalized anxiety disorder: The GAD-7. Archives of Internal Medicine, 166(10), 1092–1097.

  • Webb, T. L., & Sheeran, P. (2006). Does changing behavioral intentions engender behavior change? A meta-analysis of the experimental evidence. Psychological Bulletin, 132(2), 249–268. https://doi.org/10.1037/0033-2909.132.2.249

  • Wilson, K. G., & Luciano, M. C. (2002). Terapia de aceptación y compromiso (ACT): Un tratamiento conductual orientado a los valores. Pirámide.

  • Wilson, K. G., Sandoz, E. K., Kitchens, J., & Roberts, M. (2010). The Valued Living Questionnaire: Defining and measuring valued action within a behavioral framework. The Psychological Record, 60(2), 249–272.

  • Wood, W., & Rünger, D. (2016). Psychology of habit. Annual Review of Psychology, 67, 289–314.

  • Young, J. E., Klosko, J. S., & Weishaar, M. E. (2013). Terapia de esquemas: Guía práctica. Desclée de Brouwer. (Obra original publicada en 2003)

  • Zettle, R. D., & Hayes, S. C. (1982). Rule-governed behavior: A potential theoretical framework for cognitive-behavioral therapy. En P. C. Kendall (Ed.), Advances in cognitive-behavioral research and therapy (Vol. 1, pp. 73–118). Academic Press.

TU ESPACIO BIENESTAR

Tu espacio para la salud mental y emocional.

Redes

Correo Electrónico : contacto@psicologotolucaedgar.com

© 2024. All rights reserved.


C. Manuel J. Clouthier 935, Providencia, La-colonia-, INFONAVIT San Francisco, 52140 Metepec, Méx

TELÉFONOS

Tu espacio para la salud mental y emocional.