
Fatiga Emocional Por Habituación Y Deshabituación En Enero
Fatiga emocional por procesos de habituación y deshabituación durante enero: análisis clínico y psicopatológico con atención psicológica. Psicólogo Edgar Guzmán Balderas en Toluca, Metepec y modalidad en línea para México y Latinoamérica.
Fatiga emocional por habituación y deshabituación: una lectura clínica del malestar emocional de enero


Resumen
Durante la segunda y tercera semana de enero se observa un incremento consistente de consultas relacionadas con cansancio emocional, desmotivación, irritabilidad y síntomas ansioso-depresivos. Este fenómeno suele explicarse desde narrativas mediáticas simplificadas, aunque desde la clínica puede comprenderse de forma más precisa como un proceso de fatiga emocional asociado a mecanismos de habituación y deshabituación. El presente artículo analiza este malestar desde un enfoque centrado en procesos psicológicos, integrando modelos de Terapia Cognitivo-Conductual, Terapia de Aceptación y Compromiso, Terapia Dialéctico Conductual, Terapia Basada en la Compasión y aportes de la neuropsicología. Se describen las psicopatologías que suelen activarse o intensificarse en este periodo y se proponen líneas de intervención clínica basadas en evidencia, con consideraciones específicas para población neurodivergente.
Palabras clave
fatiga emocional, habituación, deshabituación, depresión, ansiedad, burnout, regulación emocional, TCC, ACT, DBT psicoterapia cognitivo conductual, terapias de tercera generación, atención psicológica
Atención psicológica
Atención psicológica presencial en Toluca y Metepec, y modalidad en línea para México y Latinoamérica.
Introducción: el malestar emocional de enero desde la clínica
Cada año, a mediados de enero, un número significativo de personas reporta un aumento de malestar emocional. Aparecen frases como “me siento agotado sin razón”, “no tengo energía para empezar el año” o “siento que ya debería estar mejor”. Aunque este fenómeno suele explicarse desde narrativas populares, la clínica psicológica ofrece un marco más riguroso para comprenderlo.
Desde un enfoque basado en procesos, el malestar emocional de enero no constituye una entidad diagnóstica por sí misma. Se trata de una respuesta adaptativa del sistema nervioso ante un cambio abrupto en las condiciones ambientales, conductuales y emocionales. En el centro de este fenómeno se encuentran los procesos de habituación y deshabituación, los cuales, al interactuar con vulnerabilidades previas, pueden generar fatiga emocional significativa.
Habituación emocional: qué ocurre a nivel psicológico y neurobiológico
La habituación es un proceso básico de aprendizaje mediante el cual el organismo reduce su respuesta ante estímulos repetidos. Durante periodos prolongados de descanso relativo, menor exigencia estructural o mayor presencia de reforzadores inmediatos, el sistema nervioso se ajusta a ese nivel de estimulación como referencia.
En el contexto de fin de año, muchas personas se habitúan a:
Menor demanda ejecutiva
Mayor flexibilidad horaria
Incremento de estímulos placenteros
Reducción temporal de responsabilidades
Desde la neuropsicología, este periodo se asocia con una mayor disponibilidad de dopamina relacionada con expectativa de recompensa, así como una disminución relativa de la activación sostenida del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal.
Este ajuste no es patológico. El problema emerge cuando el entorno cambia de forma abrupta.
Deshabituación: el costo emocional del reajuste
La deshabituación ocurre cuando un estímulo previamente conocido cambia de forma significativa, obligando al sistema nervioso a reorganizar sus respuestas. Enero implica una deshabituación rápida caracterizada por:
Retiro de reforzadores
Incremento de demandas laborales y académicas
Reactivación de expectativas de rendimiento
Presión social por “empezar bien el año”
Este reajuste consume recursos autorregulatorios. Cuando la persona no cuenta con suficientes estrategias de regulación emocional o presenta vulnerabilidades previas, el resultado es fatiga emocional.
Fatiga emocional: definición clínica
La fatiga emocional no equivale a pereza ni a falta de motivación. Clínicamente se define como un estado de agotamiento psicológico asociado a la depleción de recursos de regulación emocional y cognitiva. Se manifiesta mediante:
Sensación persistente de cansancio
Dificultad para iniciar actividades
Irritabilidad
Desmotivación
Sensación de saturación mental
Este estado aumenta la probabilidad de errores de interpretación cognitiva, donde el malestar se atribuye a defectos personales en lugar de comprenderse como un proceso adaptativo.
Error de atribución cognitiva y psicopatología
Uno de los factores centrales que conectan la fatiga emocional con psicopatología es el error de atribución interna. La persona interpreta el malestar como evidencia de incapacidad, fracaso o debilidad. Este proceso incrementa la rumiación, la autocrítica y la evitación.
Aquí no se genera psicopatología nueva, se reactivan vulnerabilidades preexistentes.
Trastorno depresivo y sintomatología subclínica
Procesos implicados
Reducción de reforzadores positivos
Incremento de rumiación
Autocrítica sostenida
Manifestaciones clínicas
Anhedonia
Fatiga persistente
Pensamientos de inutilidad
Desde la TCC, estos síntomas se entienden como el resultado de patrones cognitivos rígidos combinados con una disminución conductual de actividades reforzantes. ACT aporta la comprensión de la fusión cognitiva con narrativas de fracaso.
Trastornos de ansiedad
Procesos centrales
Intolerancia a la incertidumbre
Hiperactivación del sistema de amenaza
Anticipación negativa
La deshabituación incrementa la sensación de pérdida de control. Neuropsicológicamente se observa mayor reactividad amigdalar con menor modulación prefrontal, especialmente en personas con historial de ansiedad.
DBT aporta herramientas de regulación emocional y tolerancia al malestar que resultan clave en este periodo.
Burnout y agotamiento laboral
Enero también actúa como detonante de burnout en personas con alta exigencia previa. La habituación al descanso contrasta con la reactivación abrupta de demandas, generando:
Cinismo
Despersonalización
Sensación de vacío
Desde ACT se trabaja la fusión entre identidad y rendimiento, mientras que la TCC permite cuestionar creencias rígidas sobre productividad.
Trastorno afectivo estacional y vulnerabilidad al ánimo bajo
Aunque no todas las personas cumplen criterios diagnósticos, enero coincide con alteraciones del ritmo circadiano y cambios en la exposición a la luz. Esto puede amplificar la fatiga emocional, especialmente en personas con antecedentes depresivos.
Neurodivergencia: TDAH y espectro autista
Las personas neurodivergentes presentan un costo adaptativo mayor ante procesos de deshabituación. Se observan:
Dificultad para retomar rutinas
Sobrecarga sensorial
Aumento de ansiedad secundaria
El abordaje clínico debe priorizar estructuras externas, ajustes ambientales y un enfoque compasivo que evite la patologización.
Intervención clínica basada en evidencia
Normalización terapéutica
Reducir vergüenza y autoataque mediante psicoeducación.
Activación conductual gradual
Pequeñas acciones consistentes en lugar de cambios abruptos.
Regulación emocional
Habilidades DBT adaptadas al contexto cotidiano.
Flexibilización cognitiva
Trabajo con reglas rígidas y expectativas irreales.
Compasión clínica
Entrenamiento en una relación más segura con el malestar.
Conclusión
El malestar emocional que emerge a mediados de enero puede comprenderse de forma precisa como una fatiga emocional derivada de procesos de habituación y deshabituación. Esta lectura clínica permite intervenir con mayor ética y eficacia, evitando explicaciones simplistas. La psicoterapia basada en evidencia ofrece herramientas para acompañar este proceso, reducir el impacto funcional y prevenir la cronificación del malestar.
Buscar atención psicológica oportuna permite transformar este periodo en una oportunidad de ajuste, regulación y construcción de bienestar sostenible.
Referencias Bibliográficas
American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Beck, J. S. (2020). Cognitive Behavior Therapy: Basics and Beyond. Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2016). Acceptance and Commitment Therapy. Linehan, M. M. (2015). DBT Skills Training Manual. Gilbert, P. (2014). The Compassionate Mind.



