
Cuando tu experiencia en salud mental no fue escuchada: cómo aprendemos a invalidarnos y qué podemos hacer con ello
Cuando tu experiencia no fue escuchada, puedes aprender a invalidarte. 10 de octubre dia de la salud mental .DBT y ACT. Psicólogo Edgar Guzmán Balderas en Toluca, Metepec y en línea.
PSICÓLOGO TOLUCA TOCDEPRESIONANSIEDADTRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIAARTICULOSTRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICOCONDUCTA SUICIDATDAHPSICOTERAPIA
Cuando tu experiencia en salud mental no fue escuchada: cómo aprendemos a invalidarnos y qué podemos hacer con ello


Resumen
: El lema del Día Mundial de la Salud Mental 2026, "Experiencias vividas escuchadas: voces reales, cambio real", se ocupa de la participación de las personas con experiencia vivida en servicios y políticas. Este artículo toma el mismo principio en el plano clínico individual: qué ocurre con la relación que una persona establece con su propia experiencia cuando esta no fue escuchada. Se revisan la invalidación del entorno y su internalización como autoinvalidación, el autoestigma, la evitación experiencial y la fusión cognitiva, junto con evidencia neuropsicológica y experimental sobre rechazo e invalidación. Se describen la evaluación con DERS, AAQ-II, CFQ e ISMI, el diagnóstico diferencial y la intervención desde la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), la Terapia Dialéctico Conductual (DBT) y la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), con complementos de Terapia de Esquemas, FAP y mindfulness. Se incluye un marco breve de prevención primaria y secundaria.
Palabras clave.
invalidación emocional, autoinvalidación, validación, autoestigma, defusión cognitiva, flexibilidad psicológica, Terapia Cognitivo Conductual, Terapia Dialéctico Conductual, Terapia de Aceptación y Compromiso, Terapias de Tercera Generación, experiencia vivida.
Psicólogo Edgar Guzmán Balderas
Especialista en Terapia Cognitivo-Conductual y Terapias de Tercera Generación
Más información en: https://psicologotolucaedgar.com/
Cuando tu experiencia en salud mental no fue escuchada: cómo aprendemos a invalidarnos y qué podemos hacer con ello
Introducción
La Federación Mundial para la Salud Mental anunció como lema del 10 de octubre de 2026 "Lived Experiences Heard: Real Voices, Real Change", en español, "Experiencias vividas escuchadas: voces reales, cambio real". El lema se refiere a que las personas con experiencia vivida de problemas de salud mental sean escuchadas y participen en las decisiones sobre los servicios que las atienden. El informe mundial de la Organización Mundial de la Salud (2022) va en la misma dirección: plantea que estas personas son agentes de cambio y que su participación activa debe fortalecerse.
Este artículo toma ese principio y lo lleva al consultorio. La pregunta clínica es qué ocurre con una persona cuando su experiencia no fue escuchada: en la familia, en la escuela, en el trabajo, en una consulta previa. En consulta suele aparecer una consecuencia concreta: la persona aprende a tratar su propia experiencia como la trataron. Se dice "no deberías sentir esto", "estás exagerando", "qué tengo mal", y empieza una lucha con sus pensamientos y emociones que, a su vez, mantiene el malestar y dificulta el cambio que se trabajó en el artículo anterior de esta serie.
Una precisión sobre el término. "Validar" no significa dar la razón ni justificar una conducta. En el sentido clínico, que se define más adelante, significa reconocer que lo que la persona piensa y siente tiene causas y sentido dada su historia, y es compatible con trabajar para cambiar lo que mantiene el problema.
Marco conceptual: de la invalidación del entorno a la autoinvalidación
Este fenómeno no corresponde a una categoría diagnóstica. Es un proceso que atraviesa diagnósticos, por eso conviene formularlo desde un enfoque procesual (Hayes & Hofmann, 2017; Hofmann & Hayes, 2019). Se articula en cuatro elementos.
1. Invalidación del entorno y teoría biosocial. En el modelo biosocial de Linehan (1993) se plantea que algunas dificultades de regulación emocional surgen de la interacción entre una vulnerabilidad emocional de la persona y un entorno invalidante, que descalifica, minimiza o ignora su experiencia (Elices & Cordero, 2011; De la Vega Rodríguez & Sánchez Quintero, 2013). Una aclaración importante: este modelo se formuló para el trastorno límite de la personalidad. Aquí se usa como marco de proceso, no como afirmación de que toda invalidación conduzca a ese diagnóstico, y la invalidación no requiere mala intención de quien la ejerce.
2. Autoinvalidación. Lo que se aprende en la relación con otros puede convertirse en una forma de relacionarse con uno mismo. La persona descalifica su propia emoción antes de que alguien más lo haga ("no tendría por qué sentirme así"), y esa regla verbal funciona como juicio, no como guía. Esto agrega una segunda capa de malestar sobre la primera: además de sentir ansiedad, tristeza o enojo, la persona se critica por sentirlos.
3. Estigma y autoestigma. Conocer un estereotipo negativo sobre la salud mental no equivale a internalizarlo. El autoestigma ocurre cuando la persona cree que ese estereotipo se aplica a ella (Corrigan & Watson, 2002), y se ha asociado con menor autoestima y autoeficacia (Watson et al., 2007). También se ha trabajado junto con la vergüenza (Luoma et al., 2008). Es el punto donde el plano social, el trato en los servicios, los juicios de valor y las etiquetas, se encuentra con el plano individual.
4. Evitación experiencial y fusión cognitiva. Desde la ACT, la lucha contra la propia experiencia interna es evitación experiencial: el intento de eliminar o controlar pensamientos y emociones aun a costa de acciones coherentes con lo valioso (Hayes et al., 2014; Luciano & Valdivia, 2006). Cuando el pensamiento "estoy mal por sentir esto" se trata como un hecho, hay fusión cognitiva. Ambos procesos mantienen el patrón y no se resuelven entendiéndolos más.
Perspectiva neuropsicológica
La evidencia sobre rechazo e invalidación es experimental y tiene límites claros. Eisenberger et al. (2003) escanearon a 13 participantes durante un juego virtual en el que eran excluidos: la corteza cingulada anterior se activó más durante la exclusión y correlacionó con el malestar reportado, mientras la corteza prefrontal ventral derecha correlacionó negativamente con ese malestar, lo que se interpretó como una posible función reguladora. Es un paradigma de laboratorio con una muestra pequeña, no una medición de invalidación clínica.
En el plano fisiológico, Shenk y Fruzzetti (2011) encontraron, en un estudio experimental con universitarios, que las respuestas invalidantes se asociaron con mayor afecto negativo, frecuencia cardiaca y conductancia de la piel que las validantes. Es un solo experimento, con efecto promedio y población no clínica, por lo que se presenta como evidencia inicial y no como regla general.
Un punto de continuidad con el artículo anterior: el estrés intenso deteriora el funcionamiento prefrontal (Arnsten, 2009), lo que reduce la capacidad de responder con flexibilidad. Una persona que se autoinvalida de forma sostenida mantiene activada su respuesta de amenaza, y eso hace más probable actuar desde el patrón habitual.
Evaluación clínica
Análisis funcional. Se registran la situación, la emoción o el pensamiento, la frase de autoinvalidación ("no debería sentir esto"), la conducta que sigue (suprimir, analizar, aislarse, evitar), la consecuencia inmediata (alivio breve) y la demorada (más malestar y autocrítica). Se indaga la historia de invalidación: quién, cuándo y de qué forma la persona recibió mensajes de que su experiencia no valía, sin guiar la respuesta.
Instrumentos útiles:
DERS (Gratz & Roemer, 2004; versión española: Hervás & Jódar, 2008). Su subescala de no aceptación de respuestas emocionales evalúa cuánto se rechaza la propia emoción.
AAQ-II (Bond et al., 2011; versión española: Ruiz et al., 2013). Mide la evitación y la fusión que interfieren con la acción.
CFQ (Gillanders et al., 2014; versión española: Romero-Moreno et al., 2014). Evalúa cuánto se trata el pensamiento como literal.
ISMI (Ritsher et al., 2003). Evalúa autoestigma en 29 ítems y varias subescalas. No localicé una validación en español, por lo que se usa con cautela.
Valued Living Questionnaire (Wilson et al., 2010). Identifica áreas valiosas y la discrepancia con la acción.
PHQ-9 (Kroenke et al., 2001) y GAD-7 (Spitzer et al., 2006). Descartan depresión y ansiedad que mantengan el patrón.
Comorbilidades y diagnóstico diferencial. Antes de formular el patrón como autoinvalidación aprendida conviene considerar depresión (autocrítica y minusvalía), trastornos de ansiedad, trastorno de estrés postraumático, TDAH y autismo (donde la historia puede incluir descalificación de la experiencia y la evaluación es distinta), trastornos de personalidad y consumo de sustancias. Si hay ideación suicida, la evaluación de riesgo tiene prioridad sobre cualquier trabajo de validación.
Contexto y prevención
El estigma, el trato en los servicios y los juicios de valor sobre la experiencia de las personas no se agotan en el consultorio. El informe de la OMS (2022) plantea la inclusión de las personas con experiencia vivida en el diseño de políticas y servicios, y señala que la inversión en salud mental es baja y el estigma sigue alto. Este artículo no analiza el sistema de salud de un país en particular.
Un marco útil es el de los niveles de prevención:
Prevención primaria. Acciones que reducen el estigma, promueven información veraz y favorecen entornos donde las emociones pueden expresarse sin descalificación.
Prevención secundaria. Detección temprana y atención oportuna, donde importan la calidad de la entrevista, la evaluación individualizada y que la persona sea escuchada antes de ser etiquetada.
La participación de las personas en las decisiones, que el lema subraya, atraviesa ambos niveles.
Intervención
La intervención se organiza a partir de una evaluación previa y una validación inicial en sesión. Una secuencia posible, que se ajusta a cada persona:
Evaluar el patrón, la historia de invalidación, la comorbilidad y el riesgo.
Validar la experiencia desde las primeras sesiones, antes de proponer cambios.
Psicoeducar sobre el ciclo: invalidación, autoinvalidación, lucha con la emoción y más malestar.
Registrar el patrón con situaciones concretas.
Trabajar la relación con los pensamientos y emociones (defusión, reestructuración, autovalidación, disposición).
Poner a prueba expectativas y practicar nuevas respuestas en situaciones reales.
Conectar la acción con los valores y planificar la prevención de recaídas.
Terapia Cognitivo Conductual (TCC)
La TCC aporta las herramientas de registro, análisis y práctica conductual (Beck, 2000), aplicadas aquí a la autoinvalidación y no al patrón de evitación descrito en el artículo anterior.
Psicoeducación con análisis funcional. Se muestra con ejemplos de la propia persona el ciclo: situación, emoción, frase autoinvalidante, conducta (suprimir, analizar, aislarse) y consecuencias inmediata y demorada. La pregunta pasa de "¿qué tengo mal?" a "¿qué función cumple esta frase?".
Registro de autoinvalidación. Durante una a dos semanas se anota: situación, emoción, frase autoinvalidante textual, conducta y qué ocurrió después. Se registran también las veces en que la persona se trató de otra manera, porque son datos para el plan.
Identificación de reglas "debería" y su origen. Se listan las reglas ("no debería sentir esto", "tengo que poder solo") y se explora de dónde vienen: quién las decía y en qué contexto. Muchas reproducen palabras de otras personas.
Reestructuración cognitiva aplicada. Se examina la evidencia a favor y en contra, y también la utilidad de la frase, es decir, qué consigue y qué cuesta. Se formula una versión más ajustada que reconozca el hecho y la emoción sin juicio ("me siento ansioso por esta situación, y tiene sentido"). Se alterna con defusión para evitar un debate prolongado, que puede reforzar el exceso de análisis.
Experimentos conductuales sobre la expectativa de ser descalificado. Se formula una predicción ("si le digo que necesito ayuda, va a decir que exagero"), se diseña una situación de bajo riesgo para expresar la necesidad, se observa la respuesta real y la propia reacción, y se compara con la predicción.
Entrenamiento en comunicación asertiva. Se practica en sesión, con ensayo conductual, cómo describir lo que ocurre, expresar lo que se siente y pedir lo que se necesita, incluso pedir ayuda.
Tareas entre sesiones. Se acuerdan registros y ejercicios concretos, y se revisan sin castigo: la tarea no cumplida es información para ajustar el plan.
Prevención de recaídas. Se identifican las frases y situaciones que anuncian el regreso de la autoinvalidación y se planifica cómo responder cuando ocurra, porque es esperable que reaparezca en momentos de estrés.
Terapia Dialéctico Conductual (DBT)
La DBT aporta la validación como estrategia central, junto con el cambio (Linehan, 2003). Validar es reconocer que las emociones, los pensamientos y las conductas de la persona tienen causas y son comprensibles dada su historia, sin que eso implique aprobarlos ni estar de acuerdo (Linehan, 1997). Tampoco implica validar lo que no es válido: se reconoce el sentido de la experiencia, no la efectividad de toda conducta.
Seis niveles de validación. Estar presente, reflejar con precisión ("si te entiendo bien, sientes..."), leer lo no dicho, comprender la conducta a partir de la historia y la biología ("con lo que viviste, tiene sentido que..."), normalizar en función de lo que ocurre ahora y la autenticidad radical (Linehan, 1997). Se elige el nivel que la situación pide, no se recorren en orden.
Autovalidación. Se entrena a dirigir hacia uno mismo lo que el terapeuta modela: nombrar la emoción, buscar su sentido en la historia y el contexto, reconocer lo que hay de cierto en la reacción y decirlo sin juicio. El objetivo es relacionarse distinto con la emoción, no justificar cualquier conducta.
Habilidades de mindfulness y de regulación emocional. Observar, describir y participar, con actitud no juzgadora, y aprender a identificar y nombrar emociones con precisión (Linehan, 2003).
Dialéctica entre validación y cambio. Se sostienen las dos cosas a la vez: "tu experiencia tiene sentido" y "hay una respuesta que puede cambiar". Mezclarlas lleva a dos errores: invalidar ("no es para tanto") o complacer ("tienes razón en evitarlo todo").
Validar sin justificar ni reforzar la conducta problema. Se valida la emoción y su contexto, y se revisa por separado la función de la conducta ("¿te acerca o te aleja de lo que importa?").
Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
La ACT aborda la lucha con la experiencia interna (Hayes et al., 2014; Luciano & Valdivia, 2006):
Desesperanza creativa. Se revisa, sin imponer conclusiones, qué ha pasado al intentar callar o corregir la propia emoción: qué se logró en el momento y qué costó después.
Defusión cognitiva. Se practican ejercicios como anteponer "estoy teniendo el pensamiento de que no debería sentir esto", nombrar la historia ("la historia de que exagero") o repetir una palabra hasta que pierda su literalidad. El pensamiento se observa como evento mental y no como instrucción.
Aceptación y disposición. Se entrena a ubicar la emoción en el cuerpo y a dejarle espacio sin actuar para eliminarla, de forma gradual y solo cuando ese esfuerzo aleja de lo valioso.
Yo como contexto. Se favorece una perspectiva desde la cual observar el propio patrón sin identificarse con él ("soy alguien que exagera").
Valores y acción comprometida. Se clarifican valores (puede apoyarse en el Valued Living Questionnaire) y se derivan acciones pequeñas que se realizan con la autocrítica presente.
Autoestigma. Un estudio piloto con 88 participantes en tratamiento por consumo de sustancias evaluó un taller grupal de seis horas basado en la ACT y reportó efectos de medianos a grandes en las medidas posteriores (Luoma et al., 2008). Es un piloto, en una población específica y sin grupo control, por lo que se toma como indicio y no como conclusión.
Terapia de Esquemas
Si la autoinvalidación se relaciona con esquemas tempranos como defectuosidad, vergüenza o estándares inflexibles, la Terapia de Esquemas permite identificar el esquema y el modo crítico interno, y vincular la historia de invalidación con el modo en que la persona se trata hoy (Young et al., 2013). Se combina con experimentos conductuales de la TCC.
Psicoterapia Analítica Funcional (FAP)
La sesión es un contexto donde la experiencia puede ser escuchada en vivo. Si la persona minimiza, se disculpa por lo que siente o cambia de tema, esa conducta ocurre ahí y se puede reforzar de manera natural la alternativa, como decir lo que piensa y siente (Kohlenberg & Tsai, 1991). Esto favorece la generalización a otras relaciones.
Mindfulness
Se entrena la atención plena para observar la experiencia sin juzgarla, como soporte de la defusión y de la autovalidación. Se integra como práctica breve formal y como práctica informal en las situaciones donde suele aparecer la autoinvalidación.
Enfoque procesual
La terapia basada en procesos (Hayes & Hofmann, 2017; Hofmann & Hayes, 2019) selecciona las intervenciones según los procesos que mantienen el problema en cada persona y ajusta el tratamiento a los datos de seguimiento. Para el trabajo conductual de pasar del saber al hacer, véase el artículo anterior de esta serie.
Ejemplo clínico ilustrativo (caso ficticio)
A.L., 29 años, refiere que desde la infancia le dijeron que "exageraba". Ante la ansiedad aparece la frase "qué tengo mal" y una cadena de análisis que dura horas.
Sesiones 1 y 2: evaluación. Se aplican DERS, AAQ-II y CFQ, con puntuaciones elevadas en no aceptación de respuestas emocionales, y se hace cribado de depresión y ansiedad. Se explora la historia de invalidación y se evalúa riesgo, sin hallazgos que cambien el plan. Se descarta que el patrón sea solo secundario a un cuadro depresivo.
Sesión 3: validación y psicoeducación. Se valida el sentido de la ansiedad a partir de su historia (nivel de validación basado en la historia) y se construye con él el ciclo: ansiedad, "qué tengo mal", análisis, alivio breve, más autocrítica.
Sesiones 4 a 6: registro y reglas. Registra durante dos semanas las frases autoinvalidantes y se identifica la regla "no debería sentir esto", cuyo origen reconoce en frases de su familia. Se trabaja una versión más ajustada, "me siento ansioso por esta reunión y eso es comprensible", alternando con defusión de "qué tengo mal" como pensamiento.
Sesiones 7 y 8: experimento y asertividad. Predice que, si le dice a un compañero que necesita más tiempo, lo va a descalificar. Se ensaya la frase en sesión y la dice en una situación de bajo riesgo. Se compara la respuesta real con la predicción y se registra qué sintió mientras lo hacía.
Sesiones 9 en adelante: valores y prevención. Se clarifican valores de trabajo y relaciones, y se acuerdan acciones pequeñas que realiza con la autocrítica presente. Se identifican las señales de recaída (la frase, el análisis nocturno) y se planifica cómo responder.
En el seguimiento no se registra si la autocrítica desaparece, sino con qué frecuencia las acciones acordadas se realizan con ella presente y cuánto tiempo pasa en el ciclo de análisis, que son los datos que se revisan.
Conclusión
Cuando la experiencia de una persona no fue escuchada, puede aprender a tratarla de la misma manera, y esa autoinvalidación mantiene el malestar y la lucha contra pensamientos y emociones. El plano social y el individual se conectan en el estigma, en el trato que se recibe y en los mensajes que se internalizan. Desde la TCC se registran y examinan las frases y reglas autoinvalidantes y se ponen a prueba las expectativas de descalificación. Desde la DBT, la validación reconoce el sentido de la experiencia sin justificar la conducta ni dejar de trabajar el cambio. Desde la ACT, la defusión, la disposición y los valores permiten relacionarse con esa experiencia de otra manera y actuar de acuerdo con lo que importa. La evaluación incluye el análisis funcional, los instrumentos y la consideración de comorbilidades antes de formular el patrón. La evidencia disponible sobre invalidación y autoestigma es todavía inicial, con muestras pequeñas y poblaciones específicas, y los efectos varían entre personas.
¿Te identificas con este patrón?
Si sientes que tu experiencia no ha sido escuchada y eso se refleja en cómo te tratas a ti mismo, la psicoterapia puede ser un espacio para evaluar qué mantiene ese patrón y qué se puede trabajar. Soy el psicólogo Edgar Guzmán Balderas, especialista en Terapia Cognitivo Conductual y Terapias de Tercera Generación. Atiendo en Toluca y Metepec, y también en línea en México y Latinoamérica. Agenda tu cita en psicologotolucaedgar.com.
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